¿Tienen los artesanos un tratamiento legal especial?

Artesanía del esparto
El cumplimiento de la normativa sobre la ordenación y regulación de la artesanía no exime del cumplimiento de la normativa general para cualquier actividad económica ni la sustituye. He aquí la gran confusión que no pocos emprendedores suelen tener a la hora de plantearse un autoempleo en el mundo de las artesanías.

Esta confusión la he podido constatar personalmente, no sólo en conversaciones cara a cara, sino también de forma generalizada en los foros y las redes sociales de internet. La tendencia habitual es creer que una actividad artesanal imprime un carácter de especialidad que permite su realización prácticamente en las mismas condiciones en que se llevaba a cabo de forma tradicional en el seno de las organizaciones gremiales en épocas anteriores a su regulación administrativa actual. Pero esta creencia constituye en sí misma un craso error que se debe en gran parte y como siempre al carácter farragoso de nuestra legislación, que no lo explica con la suficiente claridad.

Quien crea que ejercer una actividad artesanal permite un tratamiento especial de las normativas vigentes en cuanto a exigencias legales de todo tipo, controles pertinentes de las distintas administraciones, altas en registros de actividades económicas, sometimiento a la actuación inspectora correspondiente, o tratamientos fiscales y de seguridad social más favorables, está muy equivocado.

Lo que en definitiva desean muchos de los aspirantes a artesanos es que la artesanía se considere una especie de actividad singular, en base a sus características especiales de economía familiar, producción manual, mantenimiento de lo tradicional y a su falta de competitividad económica, y que se constituya en una actividad protegida como lo fue en la antigüedad, antes de la aparición del sistema de producción capitalista.

Pero de nuevo tropezamos con graves imprecisiones. La regulación de la organización gremial de los oficios artesanos durante la edad media y en épocas posteriores, fue mucho más dura que la actual, especialmente en términos de libertad de ejercicio. Encontraréis más información al respecto en el artículo de este blog:  El ocaso de los gremios.

Para simplificar, simplemente diré que el cumplimiento de la legislación actual aplicable a la artesanía es de carácter voluntario. Como suena. Basta que no te des de alta en el correspondiente Registro Artesano de tu Comunidad Autónoma. El alta es voluntaria, no necesitas estar de alta en dicho registro para producir o vender productos artesanos, y en tal caso quedas exento del cumplimiento de su normativa especial. La mala noticia es que sigues teniendo que cumplir toda la legislación general vigente, además de la especial aplicable al sector de la actividad económica de que se trate. Y no hay más tutía.
Artesanía forja

Ventajas de las actividades artesanales

La confusión a la que se aludía al principio está en que la normativa especial que afecta a los artesanos sólo se refiere a lograr la Cualificación Artesana como Artesano o Maestro Artesano, y a las normas de acreditación de la calidad de los productos artesanos con el objetivo de poder optar a determinadas ayudas de la administración a la actividad artesanal. Dichas ayudas consisten en:

1. Reconocimiento oficial por la Administración de la condición de industria artesana a través del documento de calificación. Recordemos nuevamente que la obtención de esta calificación tiene carácter voluntario.

2. La distinción a un determinado lugar como Zona de Interés Artesanal

3. La obtención de un distintivo o etiqueta especial para la identificación de la calidad artesanal que ayude a la promoción en el mercado de los productos o servicios con certificación artesanal y que informe sobre su identidad de procedencia geográfica.

4. Otras medidas complementarias de la administración para favorecer la permanencia del artesanado en las Zonas de Interés Artesanal.
Artesanía del barro

Ni en la Orden de 22 de julio de 1969 sobre el Repertorio de Oficios Artesanos –legislación Estatal- ni en la Ley de 18 de abril de 1984 de ordenación de la artesanía en la Comunidad Valenciana –legislación autonómica- he podido encontrar a qué se refieren exactamente dichas medidas complementarias.

En resumen, se pueden elaborar productos artesanales y hacerlo constar en la publicidad, sin tener la calificación de Artesano o Maestro Artesano, pero si además el producto lleva el distintivo “oficial”, generará más credibilidad y se tendrá derecho a las ayudas previstas. En cualquiera de los dos casos, la actividad está sujeta a las mismas normas generales establecidas por la legislación vigente para cada sector económico.

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