Sentir, hacer, pensar y decir (comunicar)

 

Primeras Jornadas de Autoempleo Sostenible

Sentir, hacer, pensar y decir (comunicar). Tanto si somos pequeños dioses o aprendices de dioses o proyectos de dioses, o partes de un dios o pensamiento de un dios o lo que quiera que seamos, estas cuatro palabras designan otros tantos poderes que se nos han otorgado. El poder que cada uno de ellos puede desplegar es extraordinario, infinito. Sin embargo, hasta ahora solo nos ha dado tiempo a jugar con ellos como los niños juegan con sus juguetes. Apenas hemos aprendido a cogerlos los mordemos, los llenamos de babas, los arrastramos por el suelo, los lanzamos contra la pared, los metemos en el plato de la papilla: hacemos. Es lo suyo. Pero con el tiempo, a base de la experiencia que da utilizar el juguete sin ton ni son, el niño aprende que moviéndolo así se oye un tintineo, que arrastrándolo así va más suave, que apretando ese botón se enciende una luz: percibe, siente. A continuación repite la misma acción porque desea obtener el mismo resultado: piensa. Cuando no alcanza el juguete, llora: dice, comunica.

 

Estos cuatro poderes han sido fabulosas herramientas para la supervivencia en la historia de los seres humanos. A trancas y barrancas hemos conseguido sacarles algún partido, si no, no estaríamos hoy como estamos. Vale, estás en tu derecho de preguntar ¿pero es que estar como estamos es para sentirse orgulloso?. No esperaba menos de ti, tu pregunta incluye la respuesta. Alguien que es capaz de hacerse esa pregunta, aunque esté pensando en que la respuesta es que no, que no podemos sentirnos orgullosos de vivir como vivimos, que es una vergüenza y una indignidad, nos está informando de que ha adquirido un estado de conciencia suficiente como para cuestionar que las cosas tengan que ser de una determinada manera, suficiente como para convertir su propia vida en una elección. Bienvenido al desarrollo humano sostenible, a la utopía y a la búsqueda de la felicidad. Y otra buena noticia, no estás solo, en los últimos treinta años se ha intensificado el estudio y la experimentación sobre estos cuatro poderes y lo más sorprendente es que esto incluye a los más importantes organismos internacionales y a las propias políticas de estado en los cinco continentes. Paralelamente, la sociedad civil se ha puesto a trabajar desde la acción impulsada por ciudadanos corrientes. En consecuencia, proliferan movimientos sociales en torno a la economía social, el decrecimiento, el desarrollo personal o el desarrollo sostenible, todos ellos con un trasfondo ético, que ha venido a sustituir al anterior enfoque de los movimientos sociales basados en la eterna pugna de las ideologías políticas.

 

 El cambio del pensar al sentir

 

La tónica general es afrontar los problemas desde el esquema clásico del análisis racional, desde el pensar, es decir el establecimiento previo de objetivos y la consecuente ordenación de los recursos y medios más adecuados para alcanzar dichos objetivos. Primero el planeamiento, lo último es la acción, nos dicen. Hacer las cosas sin haberlas planeado antes es ir por la vida como un pollo descabezado, nos dicen. El problema es que mucha gente se bloquea al pasar a la acción. Del dicho al hecho hay un trecho, nos dicen, ¿por qué ocurre esto?

 

Cuando hay algo que escapa a nuestro entendimiento -desde el pensar- podemos acudir a la otra cara del conocimiento, el sentir. Muchas veces sentimos que tenemos que hacer algo y no sabemos el porqué, ¿dejaremos de hacerlo? De la misma manera, ¿nos abstendremos de hacer algo simplemente porque no sepamos cómo hacerlo? ¿De veras no sabía Gaudí que no acabaría ni de coña la construcción de la Sagrada Familia?

 

Los bloqueos individuales para pasar a la acción son de risa comparados con los colectivos, en los que la complejidad puede alcanzar cuotas incomprensibles, porque ¿cómo es posible que decenas, centenares, miles de ciudadanos se pongan de acuerdo desde el pensar para alcanzar un objetivo común? ¿cómo de definido estará ese objetivo común que ha salido de tantas cabezas, cada una de su padre y su madre? Sin embargo, actuando desde el sentir de cada uno lo de menos es la consecución de un objetivo, lo que importa es el proceso, que por cierto no sabemos dónde nos llevará, solo sabemos que nos llevará en la dirección que nosotros queramos. Con este planteamiento, la acción no tiene ninguna antesala paralizante, la acción se convierte en un juego, en un reto estimulante. No tiene que haber un planteamiento previo para “hacer”. Ni contrapartida ni premio, hacemos lo que sentimos. Al “hacer” volvemos a sentir y ese sentir queda listo para ser pensado, reflexionado. Anotamos la experiencia y de esa experiencia nace un nuevo sentir, y así se produce el cambio y el aprendizaje de una manera circular y permanente. Si nos equivocamos, probamos de otra manera. Si vemos que alguien lo hace mejor, lo copiamos. Como lo hacemos cuando somos niños.

 

Muy buenas noticias: decir en red

 

Es un hecho que desde la sociedad civil occidental percibimos los problemas sociales con mucha más intensidad que lo hacíamos treinta años atrás. Nos comunicamos mucho mejor ahora que existe la red de Internet, que nos ha abierto la puerta para que los ciudadanos podamos “decir” -comunicar- con mucha más eficacia. El éxito de la red ha creado una nueva estructura social basada en redes sociales virtuales y reales. Las redes devuelven el poder a las personas, de donde nunca debió de salir. La red refleja nuestra esencia como seres sociales y nos ofrece un inmenso poder, el de “decir” -comunicar-, desplegando todo su potencial para que empecemos a jugar con él y descubrir todas sus posibilidades reales.

 

Ferran Caudet es coordinador y fundador de la Red Sostenible y Creativa, una red de complicidades que desde los vínculos personales persigue el empoderamiento social para la acción con una inocente excusa: sentir que lo que hacemos le da sentido a nuestra vida. Su ponencia en las I Jornadas de Autoempleo Sostenible explica con pelos y señales cómo se está produciendo un cambio social partiendo de una visión holística y desde el propio individuo, que sin dejar de actuar y sentir por sí mismo, se integra de una manera consciente en la acción colectiva. Este es el video de su intervención:

 

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2 reacciones a Sentir, hacer, pensar y decir (comunicar)

  1. Monica Nita dice:

    Muy buen artículo, Pepe! Gracias!

  2. Silvia dice:

    Este artículo me ha regalado una inyección de energía, positivismo e inspiración. ¡Mil gracias!

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