Nadie nos contratará para trabajar hoy, pero parece ser que mañana sí

Primeras Jornadas de Autoempleo Sostenible

– Que la crisis está a punto de acabar es bien sabido de todo el mundo. La televisión ha dicho esta mañana que es cuestión de unos meses; para mí que puede que sean semanas, y aún tengo esperanzas de que uno de estos días alguien llamará a nuestra puerta para ofrecernos trabajo.

– ¡Qué ingenuo eres! A la puerta van a venir a llamarte…, ¡sí que tienes tú pájaros en la cabeza!

– ¿Qué, que no? Pues está en el ambiente, todas las noticias apuntan a que es inminente.

– Pero, ¡cómo van a venir a llamarte a la puerta, hombre!, lo harán por teléfono, digo yo, o vía email, como se hace ahora. Pues sí que eres vaina…

– Bueno es igual, el caso es que todo apunta a que sí, ¡que las perras están de camino, tío! Que se acabaron los pesares, el no poder hablar por el móvil por falta de saldo….., pillarte vacaciones, poder vivir tío, que es muy triste no poder sacarle jugo a esta vida.

– Pues espabila y hazte un email, que mira que eres cabezón y te lo tengo dicho, que en pleno siglo veintiuno y tú sin email.

-¡Cómo, mañana mismo me hago media docena, que no falte de ná!

 

No, lo anterior no es un extracto de “Esperando a Godot” la obra de teatro escrita por Samuel Beckett en la década de los 40 del siglo pasado, obra esencial del llamado teatro del absurdo. Este diálogo no pertenece a ninguna obra de teatro del absurdo, pertenece a la vida absurda. De la misma manera en que Vladimir y Estragon se pasan la vida esperando a Godot – personaje que no termina nunca de aparecer en la escena -, gran parte de los ciudadanos se han acomodado en los cojines de la crisis, se han repantingado en el sofá de papá estado y se pasan el día perorando sobre su incierto futuro, echando pestes sobre los políticos y banqueros y discutiendo a muerte sobre quién es mejor, si Messi o Cristiano Ronaldo.

 

Muchos de nosotros sentimos en algún momento que nuestros deseos no se corresponden con el conjunto de oportunidades que la vida nos ofrece dentro de las cosas que nos apasionan, y cuando casualmente coinciden no encontramos la chispa necesaria para ponernos en acción. Ponemos cualquier excusa externa a nosotros mismos y nos quedamos “esperando a Godot”. Sabemos que podríamos salir adelante por nosotros mismos, pero no tenemos la suficiente autoconfianza, nos encontramos solos, desamparados, atrapados y solo nos queda la esperanza, sin darnos cuenta de que la esperanza es lo que finalmente nos termina de apuntillar. La esperanza de que aparezca Godot y solucione todos nuestros problemas.

 

Jairo Kalpa tuvo la amabilidad de regalarnos una preciosa ponencia en las I Jornadas de Autoempleo Sostenible (Alicante, 2013) en la que se hizo eco de una hermosa frase de Aldous Huxley:

 

“Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo”

 

Empezar la ponencia dando zapatazos sobre la mesa y lanzando el zapato al aire es algo por lo que se puede recordar la intervención de Jairo Kalpa en las Jornadas, pero os puedo asegurar que fue lo menos interesante de su ponencia. Y si no, podéis comprobarlo vosotros mismos:

 

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