El ocaso de los gremios

Herrero
Cuando comencé a analizar desde una pespectiva histórica los asuntos del autoempleo, lo primero que me vino a la cabeza fué la organización de la industria artesana mediante los llamados gremios, y que tuvieron su auge bien entrada la edad media, y su ocaso ya en el siglo pasado, el cual vino marcado por la expansión de la economía capitalista y su desarrollismo feroz.

Mi análisis sobre los gremios comenzó con una predisposición de simpatía hacia la idea bucólica y romántica que en mi cerebro se había formado hacia esta organización de tipo económico y social. Sobresalía la imagen que guardaba del aprendiz incorporándose a un oficio desde bien joven, bajo la protección de su maestro, con la pretensión de labrarse un porvenir para toda la vida, realizando su trabajo artesanal con la única ambición de lograr la mercancía perfecta, con el orgullo de poder transmitir los conocimientos de una generación a la siguiente, y la falta de especulación en la venta o el intercambio de las mercancías que una por una eran únicas en su género por su proceso de fabricación, por su acabado personalizado y porque son capaces de evocar historias individualizadas que cristalizan después de mucho tiempo en sensaciones y emociones inexplicables cuando sostenemos uno de estos objetos en nuestras manos en cualquier rastro perdido de antigüedades.

Sin embargo, nada más profundizar en la historia, esta empatía inicial se tornó en una inesperada decepción. Resulta que el colapso de las organizaciones gremiales se produjo sin la intervención de causas ajenas a la organización gremial y que surgió en el seno mismo de una ambición desmedida de los protagonistas: el capitalismo, antes de poder ser pensado como institución, campaba ya a sus anchas por las conciencias de las personas que pertenecían a alguno de los gremios profesionales.

La exclusión en los mismos de la gran mayoría de la población, la falta de solidaridad, la manipulación en los precios y la falta de competencia derivada de los acuerdos de cada gremio respecto de la calidad de los productos, los procesos artesanales y sus vías de comercialización, dieron como resultado en algunos casos la prohibición real de los gremios y finalmente la desaparición de los mismos por la falta de competitividad con los productos manufacturados de la industria moderna, más baratos gracias a la mecanización y más accesibles a los consumidores gracias a los nuevos canales y sistemas de comercialización.

¿Se parecen en algo los artesanos gremiales a los actuales trabajadores autónomos, llamados trabajadores por cuenta propia, por contraposición a los “verdaderos” trabajadores por cuenta ajena? ¿Eran los gremios una especie de hibridación entre los conceptos modernos de trabajador y empresario?

 

email
Etiquetado , , , .Enlace para bookmark : permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *