El maligno poder de las creencias para el autoempleo

Primeras Jornadas de Autoempleo Sostenible

El couch señaló con el puntero la zona de la pantalla donde se proyectaba la imagen de un espléndido prado verde surcado por un generoso río y dijo:

– Partiendo de este punto donde ahora mismo os encontráis y que simboliza la zona de confort, imaginad que vuestra meta en la vida se encuentra en la cima de la empinada montaña que se ve al fondo. Quiero que cerréis los ojos y os visualicéis a vosotros mismos con la energía y confianza suficiente para escalarla hasta alcanzar vuestros sueños.

 

Cerré los ojos y me visualicé realizando ese camino hacia mis sueños. Iba confiado y alegre con mi ropa de montañero, mis gafas de sol y mi mochila a cuestas, cuando mi mente comenzó, como casi siempre, a hacer gamberradas. Resulta que me pillé a mí mismo haciendo trampas, el couch había dicho que había que subir, sin embargo yo estaba bajando con todo el morro, había comenzado mi camino desde la cima de la montaña. Además, lejos de la imagen escarpada que ofrecía la montaña vista desde el valle, me había creado la ilusión de que bajaba por un sinuoso y muy poco empinado camino. Conforme me acercaba al valle sentía que no solo era mi mochila la que aligeraba su peso, sino que yo mismo iba soltando lastre. Sin apartar la vista de aquél promisorio río, me imaginaba tumbado ya completamente desnudo en la fresca hierba junto a la orilla, disfrutando del sol y del relajante murmullo del agua. En este punto me asaltó una sensación de pesadumbre por lo que me parecía una falta de respeto al couch del curso de emprendedores al que estaba asistiendo. La imagen bastarda hizo plop y súbitamente desapareció.

 

Cuando volví a la realidad, -o de la realidad, según se mire-, tenía la sensación de haber visitado una especie de limbo, como un espacio intermedio entre lo que es y lo que debería ser, un escenario pleno de contrastes entre mi yo basado en las creencias y mi verdadero yo despojado de todas ellas.  Mi yo basado en las creencias me impulsaba a luchar desaforadamente para conseguir una meta que no sentía como mía, a emplear mi vida a desarrollar un titánico esfuerzo para sobrevivir. Mi verdadero yo, desnudo de creencias, se había despojado de la castrante mochila llena de cosas inservibles para vivir.

 

Hace ya muchos años viví una experiencia parecida, justo cuando todavía era un fumador empedernido y sin embargo había adquirido ya plena conciencia de lo nefasto del vicio para mi salud física y mental. Me asombraba por mi capacidad de compaginar ambas facetas de mi yo interior y desde esa situación liminar me preguntaba qué era lo que me impedía dar el paso desde ese limbo hacia la sensatez. Sentía que había adquirido en mi pensamiento la capacidad de poder desarrollar la decisión de dejar de fumar, pero los días, los meses y los años pasaban ante mis narices sacando a la luz el nulo control que ejercía sobre mí mismo.

 

 

Aprender a invertir en nosotros mismos

¿Qué es lo que puede hacer que tomemos la decisión de salir corriendo, abrir nuestra mochila y sacar todo el lastre que nos está impidiendo tomar el control sobre nuestras vidas? En las situaciones en las que nos sentimos al borde del cambio, pero ese cambio nunca llega, no cabe esperar a que algo o alguien venga desde fuera a solventar la situación. La decisión ha de surgir desde nuestro interior, es una cuestión de voluntad de cambio, de intencionalidad, de dignidad basada en el amor a uno mismo. No tenemos poder para cambiar las cosas que suceden en nuestro exterior, pero dentro de nuestro propio universo somos un dios. La llave de paso desde la intención a la decisión se llama actitud, y es algo que se cultiva, se cuida como un jardín que es posible diseñar en cualquier momento a lo largo de toda nuestra vida. Somos seres autopoiéticos -podemos crear cosas nuevas solo con lo que tenemos en nuestro interior-, tenemos el poder de re-construimos a nosotros mismos y nuestra mente neuroplástica está continuamente adaptándose mediante la creación de nuevas células hasta que nos morimos. Podemos cambiar si invertimos en ello algo de nuestro tiempo.

 

 

Salir del limbo parando el tiempo

Estar en el limbo en plena vida es estar alelado, perdido en un espacio intermedio entre los significados de sobrevivir y vivir, donde nuestra mente y nuestros actos se dispersan hasta que todo pierde sentido y nuestra vida entera está desenfocada. Sentimos que debemos pedir un tiempo muerto para enfocar, distinguir el grano de la paja, priorizar, simplificar. El problema es que nunca tenemos tiempo. No tener tiempo es un eufemismo que nos sirve para esconder la auténtica razón, el miedo de enfrentarnos con nuestras propias creencias. Miedo de abrir la mochila que llevamos puesta repleta de cosas que nos obligan a sobrevivir, que nos impiden vivir. Miedo a quedarnos a solas y hacer dos montones con todo lo que llevamos dentro, a un lado, las ideas y creencias castradoras, al otro todo lo que realmente somos, lo que queremos ser. Al observar los dos montones, deberíamos de darnos cuenta de las cosas a las que hay que estar dispuesto a renunciar. Pasar de la intención a la decisión es una cuestión de crecimiento personal, del poder que nos auto-autorizamos a tener sobre el control de nuestras vidas. Todo este proceso queda en nuestro interior, el siguiente paso es salir del tiempo muerto con la intención de no morir sin haber hecho las cosas que quisiste hacer.

 

Jairo Kalpa, fundador de Bioperson, vivió ya este proceso de parar el tiempo. Hace ya muchos años se buscó un lugar para estar solo y reflexionar sobre su vida y sacó algunas conclusiones, entre ellas la decisión de dejarse vivir. Desde entonces ha viajado por todo el mundo aprendiendo y enseñando sobre sus propias experiencias de crecimiento personal, ayudando a la gente a abrir la mochila que todos llevamos a cuestas. Escuchándolo da la sensación de estar colocado ante un espejo en el que tienes la oportunidad de contemplar todas las cosas que puedes hacer por ti mismo. Le pedimos su presencia en las I Jornadas de Autoempleo Sostenible (Alicante, 2013) y éste fue el regalo que nos hizo:

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Una reacción a El maligno poder de las creencias para el autoempleo

  1. Pedro Bazán dice:

    Cierto, muy cierto. La actitud es lo que nos hace diferentes a los Europeos y los Latino Americanos. Sin esa actitud no hay confianza, progreso personal, progreso colectivo y por lo tanto desarrollo. ¿Donde se adquiere esa actitud positiva? en los propios hogares, la familia, los amigos, la escuela, el colegio nos van formando. Y cuando no hay buenos ejemplos y peor cuando no hay visión o camino seguro para seguir no se forma buena actitud. Gracias por hacernos reflexionar. Y es cierto también debemos meditar para encontrarnos con nosotros mismos. Deepack Chopra dice que el pensamiento es energía y por lo tanto debes dominarlo para saber encausarlo a tu favor, junto con las leyes del universo.

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