El autoempleo sostenible se contagia por ósmosis social

Ponencia de Juan Vázquez en las Primeras Jornadas de Autoempleo Sostenible

Un chiste tan viejo como la orilla de la playa es aquél de un fulano que presumía de conocer mejor que nadie el sacrificio del trabajo, el valor del esfuerzo y el mérito y la satisfacción por el trabajo bien hecho:

– ¡Que es que yo sé muy bien lo que es trabajar….!, andaba un día diciendo en el bar.
– ¿Trabajar tú…..? -le dijeron sus amigos- ¡….pero si tú no has trabajado en tu vida!
– Ya lo sé, -contestó- ¡pero lo he visto!
 

Salvando todo tipo de distancias, ¿has visto alguna vez cómo disfrutan algunos de su trabajo? Mientras otros miran el reloj con el rabillo del ojo deseando que llegue el momento diario de la liberación y sueñan con el premio gordo de la lotería, ellos están concentrados alegremente en lo que hacen, disfrutando de su tarea como si de un juego se tratase. Como yo he estado algún tiempo en el lado de los que sufren, puedo afirmar que el paso al lado de los que aman lo que hacen vino precedido por un “darme cuenta” de lo que realmente me pasaba a fuerza de observar la realidad. Admitir que tu vida es anodina y limitada es fácil, lo difícil es admitir que eres tú mismo quien ha de producir el cambio.

 

 

Pero para este caso también es aplicable el chiste: sé muy bien que el cambio se puede producir, porque lo he visto en otras personas, no una sola vez, sino muchas. Ahora la cuestión se vuelve de nuevo hacia nosotros en forma de pregunta, ¿y por qué no yo? Y aquí es donde nos sentimos atrapados entre la espada y la pared, incapaces de responder algo que no sea una retahíla de excusas y de culpabilidades ajenas. ¿Cómo salir de ese atasco? Evidentemente, entrando en crisis.

 

 

El valor de la amistad

En esas estaba mi amiga Sandra, cansada de intentarlo una y otra vez trabajando aquí y allá en cosas que no le llenaban, como secretaria, administrativa, dando clases de español para extranjeros, como docente en primaria….. muchas veces realizando trabajos parciales para tratar de completar sus ingresos, terminó trabajando todos los días de la semana. Hasta que entró en crisis.

“Veía cómo otros disfrutaban con su trabajo y me propuse encontrar una actividad que me hiciera feliz”.

 

En 2006 no pudo más y lo dejó todo para darse un respiro. Coincidencias de la vida, una amiga suya parió y le pidió que cuidara de su bebé. Aceptó y ese fue el comienzo de Can Rareta, una casa en el campo en Ibiza con un terreno dedicado a huerto, jardín y pequeña granja donde Sandra cuida de cinco niños desde cero hasta tres años en régimen de aprendizaje libre que favorece el desarrollo de sus capacidades en un entorno natural. El cómo solucionó la parte burocrática es sorprendente y se cuenta en otro artículo de este blog (Cómo triunfó una Licenciada autoempleándose como Empleada del Hogar).

 

Después de editar un folleto y repartirlo por el barrio, logró otros tres bebés, pero a partir de ahí todo funcionó por los encargos de sus amigos y el boca a boca entre ellos. Como sólo cuida de un máximo de 5 niños a la vez, la experiencia es muy enriquecedora para ella, a la vez que los padres saben que la atención a sus hijos será de calidad. Así es como pasó a ser Madre de Día una Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación.

 

 

La ósmosis social

La ósmosis es un proceso físico/químico que permite que un líquido pase a través de una membrana semipermeable que deja pasar sólo el líquido, pero no las sales disueltas en él, por ser las moléculas más grandes que los pequeñísimos poros de la membrana. El término viene del griego osmosis (de osmos, impulso y el sufijo -sis, que viene a significar acción). En las ciencias sociales se aplica la metáfora de la ósmosis social para nombrar un tipo de difusión indirecta del conocimiento social. Mediante este concepto se hace más fácil entender como las personas adquirimos conocimientos a través de las experiencias de otros, aunque se encuentren a varios grados de separación. Podemos por ejemplo conocer datos de una película sin haber ido al cine, el nombre del director, de los actores, si ha obtenido premios, e incluso el final. En realidad es una especie de contagio sociológico en el que tiene mucho que ver las relaciones sociales, la comunicación y el ámbito emocional.

 

En el relato que hace Sandra de su cambio personal hay una cosa que quiere dejar bien claro y que realmente le ha impactado:

“Empecé con la ayuda de mis amigos y cinco años después constato que esos mismos amigos, al ver que yo he conseguido realizar mis sueños, muchos de ellos han decidido hacer lo mismo”

 

Este contagio por ósmosis sociológica es un gran regalo que nos sirve para darnos cuenta de que si otros han podido hacerlo, nosotros también podemos. Sólo hay que dejar a un lado el orgullo, la vergüenza de parecer débil, el querer aparentar seguridad, suficiencia, fortaleza….. y dejarse ayudar, pidiéndole consejos y opinión a los amigos, contándoles nuestro proyecto de vida, y dejar que el boca a boca funcione.

Sandra Vericat nos hizo estos y otros regalos con su presencia en la I Jornadas de Autoempleo Sostenible (Alicante, 2013). Este es el video de la presentación que hizo en dicho evento:

 

 

Y este es su sitio web donde podéis contactar con ella para contratar sus servicios como Madre de Día:

http://canrareta.blogspot.com.es/

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3 reacciones a El autoempleo sostenible se contagia por ósmosis social

  1. ¡¡Fue maravilloso escucharla y sentir su pasión y profesionalidad por lo que hace!!!
    Gracias Sandra.

  2. carmen figarola dice:

    Se nota claramente que Sandra disfruta con su trabajo y creo que esto es lo mejor que puede ocurrir. Es sin duda el miedo lo que nos prohíbe tomar estas decisiones que nos cambian la vida. Felicidades Sandra

  3. Acabo de ver el vídeo de la charla de Sandra (mi ahijada). Me ha impresionado su capacidad de comunicación y también su mensaje. Creo que bien podría dedicarse más a dar charlas como ésta, animando a la gente a, desde el paro o desde un trabajo que no les aporte satisfacción alguna, crear algo imaginativo que les mantenga y haga felices. Fantástico, Sandra, puedes hacer mucho bien. Y ha de ser precioso vender felicidad.

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