Cómo triunfó una Licenciada autoempleándose como Empleada del Hogar

Sandra Vericat de Can Rareta, Ibiza
Sandra Vericat

 «Me llamo Sandra Vericat, soy licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y Educadora Social.

 

He realizado diversos estudios y trabajos relacionados con la educación que se han concretado en la creación de un hogar donde los bebés y niños puedan descubrir el mundo de una forma relajada y amable.

 

Can Rareta está situada en una finca agrícola en activo en el municipio de Santa Eularia des Riu  (Ibiza) y ello nos permite disfrutar de un entorno natural que varía en el transcurso del año. La casa está preparada para acoger a los niños, hay medidas de seguridad, cosas que se pueden hacer, cosas que no se pueden hacer (por supuesto no peligrosas) y diversos materiales estructurados y no estructurados con los que los niños pueden experimentar y que se encuentran a su alcance.»

 

Sandra es una de esas personas a las que hay que copiar. Y ella está encantada de que lo hagamos. Su gran triunfo ha sido salir de la habitual maraña legislativa y constrictiva de derechos que supone la burocracia española, con una idea brillante y al mismo tiempo sencilla. Y todo gracias a un cambio de perspectiva.

Su sueño era trabajar con niños, en base a sus conocimientos como licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y Educadora Social, pero la maquinaria administrativa le ha ido poniendo delante barreras infranqueables, hasta que ha decidido mirar las cosas desde otro punto de vista, pero es mejor que nos lo cuente ella en primera persona:

 

En Can Rareta viven Sandra, Pep, la perra Milana y los gatos Miso y Mut

«He realizado variados trabajos desde los 17 años, aunque de todos he aprendido y creo que todos los hice bien, siempre me faltaba algo. Ninguno me hacía sentir satisfecha, eran un medio para ganar el dinero necesario para hacer las cosas que realmente me gustan.

Hace cuatro años y gracias a unos amigos que necesitaban de alguien para cuidar a su hijo de cuatro meses descubrí mi vocación. Vivo en una casa típica ibicenca, con huerto y animales de granja, en ella acojo y educo a cuatro niños de 0 a 3 años de 8:30 a 15:30.

Este trabajo me ha supuesto una inversión asumible, lo más complicado ha sido legalizarme porque este trabajo, que es muy habitual en Europa, es una novedad en España, solo en Navarra está reconocido. Con el tiempo he conocido a otras mujeres en España que están realizando esta labor y desde aquí quiero animar a otras personas que crean que pueden ser felices haciendo este trabajo. Me apasiona lo que hago y me encanta compartirlo.

Para mí, no sólo es satisfactorio mi trabajo sino que también los niños y sus familias se ven beneficiados por este servicio. Como dicen la Madres de día de Madrid, este servicio permite la conciliación de la vida familiar y laboral de forma que los niños tengan todas sus necesidades físicas, afectivas y educativas cubiertas.

Las guarderías son una necesidad que responde al derecho de las mujeres de poder trabajar, pero debido principalmente a las altas ratios que necesitan tener para poder pagar infraestructuras y personal los niños pueden sufrir efectos indeseados como desapego, falta de atención… Por supuesto que las personas que trabajan en las guarderías son profesionales y afectuosas, pero humanamente es muy difícil poder atender emocionalmente a tantos niños como tienen a su cargo.

 

En mi casa los niños tienen un adulto de referencia desde que llegan con un año o menos hasta que se van a los tres años, y eso ayuda a su estabilidad emocional. También mejora su sociabilidad el hecho de tener un grupo reducido de compañeros de diferentes edades, se hacen verdaderos amigos, es más como una familia que como una escuela.»

 

Su proyecto de vida

«Con respecto a mi proyecto de vida te diré que en la mayoría de los trabajos que realicé antes tuve la suerte de que a mis jefes (pequeños autónomos) les apasionaba lo que hacían, así fuera vender bolsos, como instalar tuberías. Yo quería sentir eso también con mi trabajo y no solo la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Ahora con el trabajo que realizo todos los días cuando los niños se van sé que he contribuido a mejorar un poco sus vidas, que sus familias están contentas de poder realizar sus trabajos sabiendo que sus hijos no sólo están cuidados sino que también son queridos y me siento orgullosa de contribuir con la sociedad haciendo esta labor. Además trabajo en el mejor lugar del mundo para mi, mi casa.

Mi siguiente proyecto es conseguir que esta figura se legalice por lo menos en mi Comunidad Autónoma, para ello estoy en contacto con otras asociaciones y personas que realizan este trabajo en otras autonomías y que también buscan la legalización.

El tema legal es algo más complejo, cada una de las que realizamos esta labor fuera de Navarra hemos hecho nuestros apaños, ya que como la figura no es legal no hay posibilidad de ajustarse a la ley. En mi caso unos fantásticos abogados dispuestos a innovar me hicieron un arreglo para siendo “alegal” mostrar que no es mi intención engañar a nadie.

– En primer lugar mis clientes y yo firmamos un contrato de arrendamiento de servicios en el que se especifica el horario, los cuidados que reciben los niños y mis honorarios.

Por otro lado tengo un seguro de Responsabilidad Civil del Hogar, que cubre a los niños en caso de accidente.

Con respecto a la casa cogí la ley navarra e hice casi todas las modificaciones que ellos exigen, extintor, detectores de humos…

Por último cotizo en la TSSG como Empleada del Hogar a tiempo parcial.»

 

Tan sencillo como brillante. No he querido explicarlo yo con mis propias palabras porque su forma de contarlo es tan elocuente y sincera, que tenía miedo de estropearlo. Me he dicho, no lo toques, déjalo así, si tú te has emocionado, otros también lo harán.

 

Can Rareta, Ibiza

Espacio de libre aprendizaje

 

Mirar las cosas desde otra perspectiva

La sociología, la psicología, o la antropología sirven para estudiar el mundo de los humanos desde diversas perspectivas, pero no son las únicas. A mi modo de ver hay tantas formas de ver las cosas como personas existen en nuestro planeta.

 

Lo que ocurre es que en los casos de las ciencias mencionadas, se busca con ahínco la objetividad y sobre todo cuál es la regla o la tendencia que nos permita vaticinar el alcance o la forma en que la sociedad y nosotros mismos nos influimos y nos condicionamos. En el caso de las personas, nos resulta muy difícil evadirnos de dichas reglas o tendencias. Es lo que llamamos “habitus”, una forma de actuar de las personas que en cierta forma coincide con lo que se espera de ellas.

 

Pero no siempre las personas actuamos así. A veces, por cualquier motivo, somos capaces de tener un enfoque distinto al habitual. Quizás ayude el tener en el carácter un punto de rebeldía, desde el que tenemos que decidir si aceptamos el sistema o luchamos contra él.

 

No dar nada por supuesto, no dejarse llevar por prejuicios o ideas preconcebidas, cuestionarlo absolutamente todo dejando las cosas en cuarentena hasta que no consigamos contrastar la información, a base de indagar, escuchar diversas opiniones, tratar de ver el trasfondo de las cosas, visualizar otras posibles alternativas y reflexionar para finalmente hacerse una idea propia, sería el mecanismo que todos quisiéramos tener siempre a mano.

 

Tractor de juegos en Can Rareta, Ibiza

Maravilloso tractor de juegos para los peques

 

Pero, aunque desgraciadamente no lo conseguimos de forma habitual, existe un atajo. Copiar lo que hacen los demás cuando lo que hacen nos parece una idea brillante es una buena herramienta que nos ayudará en nuestro proyecto de Autoempleo Sostenible.

 

Para copiar a Sandra, a la que le doy las gracias por compartir, no dejéis de visitar:
http://canrareta.blogspot.com.es/

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