Así muere el autoempleo

Primeras Jornadas de Autoempleo Sostenible

El autoempleo nace sólo, algo parecido a lo que contaba Gila en una de sus parodias -“yo nací solo en mi casa, justo cuando mi madre había salido a hacer la compra…”-, pues supongamos que nosotros somos la casa. Luego va creciendo en nuestro interior, alimentándose de las cosas que nos hacen felices de niños, correr, jugar, reír, explorar, investigar, hacer preguntas y estar siempre ocupados hasta caer rendidos. Hasta que llegamos a la escuela. Allí comienza la agonía del autoempleo y allí expele su último suspiro justo cuando los niños se aburren de darnos explicaciones y pasan a ser un ladrillo más en el muro. Así muere el autoempleo, mejor dicho, así lo matamos.

 

La creatividad y el autoempleo comparten funeral

 

Encuentro una extraña paradoja en el hecho de que regalemos el cuento de “El Principito” de Saint-Exupéry a nuestros hijos, cuando el mensaje está dirigido a los adultos. Las apariencias engañan y aunque los niños disfruten soberanamente con el libro y especialmente con la película, el complejo entramado de mensajes que alberga está dirigido a nosotros. Entender su significado exige profundas reflexiones, y aún así es recomendable su lectura de vez en cuando. Ahora sólo quiero detenerme en el instante en que se produce la agonía del autoempleo, que es el mismo momento en que el niño comienza a aburrirse de tener que dar explicaciones por su capacidad creativa, de soñar las cosas, de imaginarlas, de sentir la realidad con el corazón. Pero no lo voy a explicar con mis palabras, me limito a mostrar la fuente:

 

La boa y el elefante de El Principito

 

Valores y principios

 

El principio son los principios y todo aprendizaje debe asentarse en ellos. Podemos enseñar a nuestros hijos que 2+2 = 4, en cuyo caso les estamos dando una clase de matemáticas, o decirles que también puede ser que 2+2 = 4 o más de 4, en cuyo caso les estamos dando un conocimiento aplicable a la vida cotidiana basado en valores y principios. Existen puntos de conexión entre la lógica y la metáfora, maravillosa herramienta para entender la vida. En la vida real existen mundos paralelos al de los números, y cuando conectan unos con otros es imposible que existan dos realidades iguales. La realidad tendrá que adaptarse a las personas, al tiempo, al escenario, al contexto, al entorno y a las circunstancias. Y cuando queramos explicarla la encontraremos tan compleja que tendremos que echar mano de la metáfora.

 

El sistema actual basado en la especialización y la fragmentación del conocimiento, convirtiéndolo todo en asignaturas como recipientes cerrados sin conexión entre sí, también tiene sus principios y valores. Uno de ellos es el de evitar a toda costa afrontar los verdaderos problemas esenciales para la vida real, facilitando el pensamiento lineal y unidireccional. Así nuestra civilización adopta en cualquier campo soluciones lineales que implican siempre una huída hacia adelante, un parche momentáneo, un ritmo de crecimiento descontrolado. No hay pensamiento circular, no hay espacio ni tiempo para la reflexión y la retroalimentación. En consecuencia, perdemos el control y nos comportamos como un elefante iracundo en una cacharrería.

 

La pauta que conecta

 

“¿Cuál es la pauta que conecta al cangrejo con la langosta, a la orquídea con la rosa, y a los cuatro conmigo? ¿Y a mí y a ustedes con la ameba, en un extremo, y con el esquizofrénico, en el otro?”. (“Espíritu y naturaleza”, Gregory Bateson)

Como buen antropólogo, Bateson se hace muchas preguntas intentando averiguar cuál puede ser el punto de conexión entre todas las cosas y qué hace que todo forme un sistema. Hace un planteamiento holista basándose en la información que extrae de la naturaleza. No hay nada lineal en la naturaleza, todo es circular y todo se recicla: “Los entes naturales se regulan mediante procesos circulares” (Bateson). Que viene a decir: si caminas en línea recta no llegarás muy lejos. Todo está conectado con todo.

 

Conectar teoría y práctica en nuestro sistema educacional está bien, pero no es suficiente para un cambio de actitud ante el autoempleo. Es necesaria una visión holística en la enseñanza-aprendizaje de nuestros estudiantes y una apertura hacia los enfoques basados en la investigación/acción participativa que permita a nuestros jóvenes seguir alimentando sus espíritus creativos y vivir la vida entera como un camino de aprendizaje continuo, donde lo importante son los procesos y una comprensión holística de la realidad.

 

El empoderamiento individual consiste en la adquisición de los saberes, competencias y habilidades necesarias para afrontar nuestras vidas de una manera sana, equilibrada y en convivencia con los demás. También sirve para ganarse la vida, bien mediante el autoempleo o siendo emprendedor trabajando para otra empresa. El empoderamiento colectivo se basa en la capacidad de actuar juntos para crear riqueza colectivamente y ser capaces de repartir equitativa y solidariamente dicha riqueza. Casi nada de todo esto se enseña en nuestras escuelas, institutos o universidades. Tampoco en el sistema actual de formación profesional. Como refuerzo de esta afirmación os presento a alguien que ha estado dentro del sistema como docente.

 

José Antonio Esteve es un Ingeniero Técnico Agrícola que ha trabajado como docente en instituciones de Formación Ocupacional, Talleres de Empleo, Escuelas Taller y Casas de Oficios durante los últimos 15 años. Ya no puede más, se ha rendido ante la evidencia, antes de “caer en la complacencia” como él mismo dice, antes de crearse la ilusión de que lo que estaba haciendo sirve para algo que no sea fabricar parados. No gente para el paro, sino “parados”, adviértase la diferencia. Harto ya de escuchar de los alumnos la eterna pregunta: “Se supone que nos han preparado profesionalmente, entonces ¿por qué nadie nos da trabajo?”, José Antonio ha decidido actuar por su cuenta desde el autoempleo y ahora ofrece cursos basados en el autoempleo sostenible desde la Plataforma de Formación Ambiental y el Desarrollo Humano Sostenible Corazón Verde.

Durante las I Jornadas de Autoempleo Sostenible (Alicante, 2013) nos ofreció esta sincera ponencia que destapa una gravísima carencia de nuestro sistema educativo por la que pagaremos las consecuencias durante largo tiempo:

 

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3 reacciones a Así muere el autoempleo

  1. HERNAN ABANTO dice:

    Interesante comentario y muy real sobre la muerte de la iniciativa de los niñ@s es justo cuando ahí murio su auto empleo. Somos productos de la educación o para decirlo de otra manera nuestra economía de cada uno de nosotros, es el reflejo de nuestra educación y formación dependiente que recibimos de la socuiedad, es dificil revertir esta cultura pero es necesario empezar con esa tarea…

  2. Francisco dice:

    Ya no recuerdo quien dijo que el camino mas corto entre dos puntos es dar la vuelta al mundo…Salud.

  3. Lorgio Rodríguez dice:

    Que interesante, y casi todos los padres hemos matado el futuro de nuestros hijos, queriendo que ellos sean lo que a nosotros nos parece lo más ideal y bueno, sin embargo le toca a los docentes iniciar esa orientación a los estudiantes para que logren lo que más les guste y ser buenos profesionales, buenas personas e iniciar una transformación para una nueva sociedad, porque educación es un proyecto de vida para la vida misma dentro de un contexto y una realidad.

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