Aportar y recibir dinamizando la sociedad local: Biocentro Yeste

Yeste, Albacete
Ha ocurrido en marzo de 2013 en Yeste, Albacete, población de 3000 habitantes en el corazón de la Sierra del Segura. Como suele suceder, son solo unos pocos los que siembran la semilla del cambio. Poco a poco otros les imitan y el cambio se produce sin que apenas nos percatemos. Me propongo analizar algunas claves sobre este caso, pero sobre todo deseo poner de manifiesto la manera en que Isabel, Oscar y Luisa han empezado su emprendimiento: aportando y recibiendo.

 

En un mundo instalado en la magia -negra- de las riquezas materiales resulta imposible advertir la existencia de los verdaderos tesoros que la naturaleza nos ofrece. El cerebro solo ve aquello que quiere ver y el que no sabe es como el que no ve. Abrir el cofre del tesoro, del verdadero tesoro de los sueños que crecen desde dentro de nosotros mismos hacia fuera, irradiando y contagiando a todo lo que toca, “parece” estar al alcance de unos pocos. Pero solo lo parece, porque en realidad todos estamos hechos de la misma pasta: entonces, ¿por qué hay gente que es capaz de hacer realidad sus sueños, mientras que otros se quedan anclados indefinidamente en un continuo reajuste del propio guión?

 

Si antes hablábamos de la magia negra, capaz de envilecer todo lo que toca con su vena materialista, hablaremos ahora de la magia blanca, capaz de sacar a relucir tesoros de donde aparentemente no había nada. Como en todos los trucos de magia, lo que aparece al final no sale de la nada sino que simplemente estaba oculto. Mejor dicho, no estaba oculto, estaba a la vista de cualquiera que mirara, pero ocurre que no es lo mismo mirar que ver; ver necesita que tú pongas de tu parte, es darse cuenta. En diversos artículos de este blog he señalado que los recursos naturales -entendidos ampliamente como naturaleza, historia, costumbres, cultura, clima, paisaje….- son excelentes recursos para comenzar un emprendimiento sostenible debido a que no cuestan dinero, no necesitan de una inversión. Solo hemos de procurar manejarlos con el debido respeto. Y verlos, darse cuenta de que existen, como en Yeste, Albacete.

 

Valle de Tus

 

Yeste es un pequeño pueblo enclavado a 877 metros de altitud en la Sierra del Segura que tuvo su importancia como tierra de frontera con el Reino de Granada durante la última etapa de la reconquista. Posteriormente su población se incrementó hasta superar los 10000 habitantes en el año 1950, con una economía basada en el cultivo de la tierra y en la explotación de sus bosques y pastos para la obtención de madera y para la cría de ganado. En los años 60 se produce una paulatina gran despoblación, como en toda la España rural, quedando en la actualidad poco más de 3000 habitantes que intentan salir adelante diversificando su economía local a base de poner de relieve sus valores naturales.

 

Junto a la joya de la corona que supone el río Segura, la propia Sierra encierra el encanto de su espléndida flora y fauna y junto a la quietud de sus pueblos, que invita al descanso y a la vida en armonía con el entorno, la zona adolece de otros valores ecológicos y saludables como la ausencia de contaminación atmosférica y lumínica, gracias a lo cual el cielo, diurno o nocturno, constituye un verdadero regalo. Además, muy cerca de Yeste se encuentran el pantano de la Fuensanta y el valle de Tus, comarca muy poco poblada, con abundancia de arroyos y un magnífico Balneario a orillas del río Tus, afluente del Segura. El entorno ofrece un pequeño paraíso, con todo el valle jalonado con diversos establecimientos en los que el turismo rural alcanza su pleno significado porque permite vivir una experiencia realmente diferente. Otros pueblos de alrededor como Elche de la Sierra, Letur, Cotillas, Molinicos y Nerpio, tienen también un extraordinario encanto.
Después de estas breves pinceladas para conocer algunas cosas sobre el contexto y sobre el escenario de esta historia, volvamos ahora con los verdaderos protagonistas:  Oscar y Luisa e Isabel.

 

Biocentro Yeste: Oscar, Luisa e Isabel

 

Dejemos que sea Isabel la que nos cuente un poco los antecedentes del emprendimiento, revelándonos parte de la cara humana de sus protagonistas:

“Luisa y yo nos conocemos desde hace unos nueve años, trabajamos juntas en una empresa en A Coruña y ya de aquella ella suspiraba por irse a vivir al campo y en cuanto podía se hacía escapadas silvestres a las que yo también me apuntaba a veces. El caso es que conoció a Óscar, al que también le tiraba el tema campestre, y entre los dos armaron su proyecto para irse a vivir en plena naturaleza, en la aldea de Los Giles, cerca de Yeste (Albacete).

Yo me fui a Alicante para trabajar en el aeropuerto. Al principio estuve bien porque el trabajo es cómodo y deja mucho tiempo libre, pero ya llevaba yo un tiempo dándole vueltas a hacer algo que me llenara más, a mezclar sin complejos vida y trabajo en vez de tenerlo todo tan compartimentado. Y por supuesto, manteniendo criterios de sostenibilidad y ecología. Estando así las cosas, me fui a pasar unos días a su ‘refugio’ campestre y allí de pronto todo tomó forma y se me ocurrió la idea de una pequeña ecotienda.

Con este germen en mente, me volví a Alicante y pasé varios meses dándole vueltas, hasta que fue creciendo la idea de hacer algo un poco más grande e integrarlo con la parte que ya Luisa y Óscar habían comenzado a arrancar en la zona. Y cuando se lo conté, les entusiasmó la idea, ya que ellos también se venían planteando cómo armar algo un poco más sólido y a la vez solventar la parte de conseguir productos ecológicos y de herboristería que recomendaban a la gente pero eran tan difíciles de conseguir por allí.
Al tratarse de un sitio pequeño, pensamos también potenciar la salida a través de venta on-line y darnos a conocer en las redes sociales, además de por supuesto incentivar la colaboración con la gente más cercana.”

 

Tienda Biocentro Yeste

 

Podemos reconocer aquí el proyecto en su fase de idea primordial. Se trata de un cambio deseado, soñado, trufado y aliñado de utopías…. ¿cuántos proyectos como éste nacen en nuestras mentes y finalmente no tienen la oportunidad de nacer en la realidad? Muchos se quedan en un continuo replanteamiento sin salida al mundo real, mientras que otros muchos también mueren, son olvidados poco a poco hasta que se convierten en sueños imposibles. La mayoría de las veces ocurre esto sin haber movido un solo dedo, sin haber tenido la oportunidad de pasar a la acción.

 

Otros muchos proyectos son abandonados porque “fracasan” en plena acción. Odiosa palabra, porque desde una perspectiva de sostenibilidad, diríamos que no se fracasa nunca, sino que se cambia de rumbo. Quizás se hayan cometido errores, pero aprender del error es una de mis formas preferidas de empoderamiento. Mi otra forma preferida de empoderamiento -de adquirir poder para hacer cosas- es la formación.

 

En el caso del Biocentro Yeste, los tres protagonistas tienen una sólida formación:
– Luisa en Ciencias Políticas y Sociología y actualmente completa estudios académicos en Psicología.
– Oscar en Humanidades y en Ciencias de la Educación.
– Isabel en Economía y Máster en Desarrollo Internacional.
Los tres han completado dicha formación “oficial” con otros tipos de formación: Luisa en yoga, meditación y relajación, Oscar en acupuntura, kinesiología, quiromasaje y reiki, e Isabel en herbodietética, ecología y redes de economía alternativa.

 

 

Podríamos situar el comienzo del proyecto en el mismo momento en que decidieron formarse, en vez de situarlo en marzo de 2013, fecha de nacimiento del Biocentro Yeste. En realidad eso da igual, porque desde el punto de vista de la sostenibilidad lo que importa es el proceso, sentir que estás en el camino, un camino que ya no acaba nunca. No tengo ninguna duda de que es la idea utópica nacida desde sus emociones lo que les ha puesto en el camino, emociones que han alimentado la necesidad de ser actores de sus propias vidas. Como consecuencia de ese “pasar a la acción” han adquirido el empoderamiento necesario para poder finalmente liberarse y emprender un camino que va desde adentro hacia afuera. Esto tiene consecuencias, pues la libertad tiene un precio, el de adquirir conscientemente esa carga que llamamos responsabilidad individual, capaz de dar y recibir cosas, capaz de aportar a los demás y aprovechar lo que otros les dan. Si además no se lleva un saldo contable de lo que se da y de lo que se recibe, estamos en el sendero evolutivo en el que los seres humanos basan sus acciones en valores dignos.

 

Sala de Yoga del Biocentro Yeste

 

Con muy pocos recursos económicos, pero sabiendo aprovechar una amplia gama de otros recursos, han sabido continuar la cultura de sinergias que ya lleva instalada en la región desde hace décadas, han puesto en valor las posibilidades de los recursos locales y además han empezado su emprendimiento aportando algo, ofreciendo la posibilidad de conectar con la comunidad y desarrollando alternativas de salud, de economía sostenible, de desarrollo local basado en la colaboración y en las sinergias, dentro de lo que se conoce ya como el nuevo paradigma del Desarrollo Humano Sostenible.

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2 reacciones a Aportar y recibir dinamizando la sociedad local: Biocentro Yeste

  1. Alberto Collado dice:

    Aparte otro tipo de asociaciones (S.A., S. L., S. L. U.), ¿qué diferencia hay entre una C. B. y una Cooperativa?

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